Escribe: Lic. Beatriz Bacco
A los 100 años, ha muerto el fundador de la antropología estructural.
Claude Lévi-Strauss nació en Bélgica, el 28 de noviembre de 1908 y falleció en Francia el pasado 30 de octubre.
Su trabajo, plasmado en numerosas obras, no sólo revolucionó el campo de la antropología sino que además ejerció una notable influencia en otros ámbitos del saber, al que con sus aportes enriqueció y renovó.
Sería imposible resumir en unas breves líneas una obra tan vasta como la suya. Diremos al menos algo sobre la importancia que tuvo al cambiar el enfoque con el que la antropología tradicional –de corte evolucionista- consideraba a los pueblos originarios bajo la categoría de primitivos o salvajes.
Levy-Strauss consideró a los grupos sociales como un sistema que está integrado por un conjunto de subsistemas, los cuales están sujetos a cambios que producen transformaciones de la estructura. Sus elementos diferenciales son significantes en su relación de oposición binaria, de modo similar a lo que ocurre en los procesos del pensamiento humano. Su trabajo tomó los aportes de la lingüística estructural de Ferdinand de Saussure, quien con sus nociones de lengua sincrónica, habla diacrónica y atributos de correlación y oposición de los fonemas, encuentra el instrumento que —al posibilitar la postulación de leyes— permite encarar el estudio de las ciencias sociales de manera sistemática.






La elección de una carrera junto con el denominado descubrimiento de la vocación son cuestiones trascendentes para un joven que pretende insertarse en el mercado de trabajo con una tarea que le reporte satisfacciones no sólo materiales.
Esa es la pregunta que se formula Emily Silva, una estudiante de la Universidad de Elon y pasante de la sala de redacción del
Natalio Félix Botana es el primer periodista desaparecido de la Argentina. No el único, sino el primero. El más poderoso, también. Y el más polémico. Su gloria -inmensa, temeraria- iluminó como un rayo veintiocho años de la historia criolla y se consumió como tal: rápida y vertiginosamente. Hoy nadie recuerda a Natalio Botana, de la misma manera que en los años '20 o '30 nadie podía olvidarlo.









